Aquí pueden encontrar la letra: http://www.alternativevolume.com/cancion/annibsweetmotorway
sábado, 27 de noviembre de 2010
Motorway
Ayer nos dio el punto a una amiga y a mí y fuimos al cine. ¿A ver qué? Planes para mañana. Independientemente de si me gustó más o menos, lo mejor fue la banda sonora. Aunque ya la conocía, volverla a escuchar significó engancharme de nuevo. Así que aquí les dejo con Anni B. Sweet, una malagueña que me encanta, y su canción Motorway.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Transgénicos
Cada año, en Noviembre, se celebra el WOMAD en mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria. No sé si lo saben, pero significa "World of Music, Arts and Dance". Hay comida, espectáculos y música de diversos lugares y también tiendas de todo tipo. Además, las ONGs y algunas asociaciones ponen puestos informativos.
Este año estaba el puesto de la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria para Capital Europea de la Cultura 2016, pero, aunque la he seguido desde el principio, me llamó más la atención el puesto de GreenPeace. ¿Por qué? Tenían folletos informativos sobre pesca, la energía nuclear y, lo que me interesa, alimentos transgénicos, es decir, con modificaciones genéticas.
Marcas como Nestlé o Buitoni, que supongo que muchos tenemos en casa, están dentro de esa lista "roja" de transgénicos, pero también Doritos, Matutano, Danone, SuperSol o Delaviuda. Una lista que deja, al menos en mi casa, productos normales de mi dieta fuera de juego. Yo al menos, busco alternativas para ellos, ¿y tú?
Este año estaba el puesto de la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria para Capital Europea de la Cultura 2016, pero, aunque la he seguido desde el principio, me llamó más la atención el puesto de GreenPeace. ¿Por qué? Tenían folletos informativos sobre pesca, la energía nuclear y, lo que me interesa, alimentos transgénicos, es decir, con modificaciones genéticas.
Marcas como Nestlé o Buitoni, que supongo que muchos tenemos en casa, están dentro de esa lista "roja" de transgénicos, pero también Doritos, Matutano, Danone, SuperSol o Delaviuda. Una lista que deja, al menos en mi casa, productos normales de mi dieta fuera de juego. Yo al menos, busco alternativas para ellos, ¿y tú?
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Delirios de un estudiante
Los estudiantes deliramos. Por mucho que digan que no les importa la asignatura o que ya se lo saben o cualquier bobada, deliramos. ¿Qué tipo de delirios? De eso trata mi entrada de hoy, delirios que he tenido o que he visto. Una entrada que surgió de uno de mis delirios y dedicada a él va.
Pónganse en situación. Día antes del examen, ya avanzada la tarde, no has estudiado casi nada y no hay manera de escaquearse del examen. Empiezas a estar de los nervios. Llevas media hora en la misma página y piensas: "yo esta clase me la perdí", pero estuviste, "esto no es español", pero lamentablemente lo es, o, la más habitual, "no me da tiempo", esa es verdad. Sí, todos hemos pasado por esa situación. Y es cuando llamas en un ataque de nervios a un amigo o te conectas al MSN/Twitter/FaceBook/Tuenti para comentarlo con alguien.
Z: ¿Te sabes matemáticas?
A: Nooooo!
Z: Yo tampoco, joder. ¿Qué coño hacemos?
A: Suspender.
Z: Venga, joder, a estudiárselo, que seguro que nos da tiempo.
Ilusiones nuestras, es verdad que no nos da tiempo. Pero vamos que las ilusiones son nuestras. Cunde el pánico, gritas, te ríes como el que más, haces bromas, te cagas en las derivadas, las integrales y la madre que las parió, odias más que nunca a Hitler y también a la madre que la parió, odias a tu madre por obligarte a estudiar, te odias a ti mismo por no haber estudiado antes (Paréntesis: y dices mil veces que para la próxima empiezas antes y no lo haces), odias a tus amigos los que han estudiado por el simple hecho de haberlo hecho, imaginas que falta el profesor, hasta que te das cuenta que estás perdiendo el tiempo y también te odias, y terminas cabreado con el mundo y la vida porque sí.
Pues eso. Que se nos va la cabeza. Comienzas a pensar en trucos in extremis para aprender una materia que, seguro, no vas a conseguir recordar, aparecen esas bebidas, leche con gofio en mi caso, que deben conseguir que no seas capaz de dormirte, pero te duermes y te odias por ello, te intentas levantar antes para estudiar, pero estás tan agotado que casi llegas tarde al colegio. Y llega el examen. ¿Vas a aprobar? Quién sabe. Pero la de tonterías que puedes haber dicho, pensado y hecho la noche anterior te valdrían una carta para el manicomio.
Los exámenes son perjudiciales para la salud de un estudiante. He dicho.
Pónganse en situación. Día antes del examen, ya avanzada la tarde, no has estudiado casi nada y no hay manera de escaquearse del examen. Empiezas a estar de los nervios. Llevas media hora en la misma página y piensas: "yo esta clase me la perdí", pero estuviste, "esto no es español", pero lamentablemente lo es, o, la más habitual, "no me da tiempo", esa es verdad. Sí, todos hemos pasado por esa situación. Y es cuando llamas en un ataque de nervios a un amigo o te conectas al MSN/Twitter/FaceBook/Tuenti para comentarlo con alguien.
Z: ¿Te sabes matemáticas?
A: Nooooo!
Z: Yo tampoco, joder. ¿Qué coño hacemos?
A: Suspender.
Z: Venga, joder, a estudiárselo, que seguro que nos da tiempo.
Ilusiones nuestras, es verdad que no nos da tiempo. Pero vamos que las ilusiones son nuestras. Cunde el pánico, gritas, te ríes como el que más, haces bromas, te cagas en las derivadas, las integrales y la madre que las parió, odias más que nunca a Hitler y también a la madre que la parió, odias a tu madre por obligarte a estudiar, te odias a ti mismo por no haber estudiado antes (Paréntesis: y dices mil veces que para la próxima empiezas antes y no lo haces), odias a tus amigos los que han estudiado por el simple hecho de haberlo hecho, imaginas que falta el profesor, hasta que te das cuenta que estás perdiendo el tiempo y también te odias, y terminas cabreado con el mundo y la vida porque sí.
Pues eso. Que se nos va la cabeza. Comienzas a pensar en trucos in extremis para aprender una materia que, seguro, no vas a conseguir recordar, aparecen esas bebidas, leche con gofio en mi caso, que deben conseguir que no seas capaz de dormirte, pero te duermes y te odias por ello, te intentas levantar antes para estudiar, pero estás tan agotado que casi llegas tarde al colegio. Y llega el examen. ¿Vas a aprobar? Quién sabe. Pero la de tonterías que puedes haber dicho, pensado y hecho la noche anterior te valdrían una carta para el manicomio.
Los exámenes son perjudiciales para la salud de un estudiante. He dicho.
viernes, 15 de octubre de 2010
Momento
El pequeño pajarito paso volando al lado mío. Ahí quieto, entre esas manchas fucsias y blancas, con esos ojos vivarachos y esa paz. Los gatitos. Suavemente tirados, alrededor de su casa, con ese techo de débil plástico y la comida. Uno, dos, tres... seis. Hasta seis. Repartidos, en grupos, pardos, negros, cubriendo la verde ladera de casa al mar.
El sol cae lentamente, la sombra se va extendiendo poco a poco por la ciudad. La cima de las palmeras se ennegrecen, se mueven agitadas, gritan. Y las banderas ondeantes, en pequeños puntos, mueven sus vivos colores reclamando lo que es suyo, o así sueñan. Esos barcos que estaban lejos, en el ancho mar, entran a puerto, poco a poco, acompañados, buscando refugio.
Y los veleros. Esas pequeñas velas y barcos moviéndose al compás del inmenso mar que los guía, surcando la libertad que les da y la paz. Esa calma de un ser tranquilo, alguien que hoy tuvo un buen día y no nos golpea con su furia. Los windsurfistas surcan la costa, intentando mantenerse en pie, moviéndose libres.
Los coches y la gente. Pequeñas hormiguitas que callejean en la más absoluta independencia. Solos por las callejuelas, solos por las grandes avenidas y autopistas. Y se paran. Todos como en un momento. Todos guiados por una mano que los detiene, para que el sol se vaya a descansar, hasta otro día en el que nos alumbre.
El mundo se para, se detiene, solo queda lugar para nuestros pensamientos, nuestros sueños y para el amor. Para el que nos da, para el que le damos, para el que deberíamos dar. Todo inmóvil mientras una joven tórtola, tranquila y rodeada de actividad humana, le despide alegre. Mañana será otro día, pero todo seguirá estando ahí, en nuestro interior.
El sol cae lentamente, la sombra se va extendiendo poco a poco por la ciudad. La cima de las palmeras se ennegrecen, se mueven agitadas, gritan. Y las banderas ondeantes, en pequeños puntos, mueven sus vivos colores reclamando lo que es suyo, o así sueñan. Esos barcos que estaban lejos, en el ancho mar, entran a puerto, poco a poco, acompañados, buscando refugio.
Y los veleros. Esas pequeñas velas y barcos moviéndose al compás del inmenso mar que los guía, surcando la libertad que les da y la paz. Esa calma de un ser tranquilo, alguien que hoy tuvo un buen día y no nos golpea con su furia. Los windsurfistas surcan la costa, intentando mantenerse en pie, moviéndose libres.
Los coches y la gente. Pequeñas hormiguitas que callejean en la más absoluta independencia. Solos por las callejuelas, solos por las grandes avenidas y autopistas. Y se paran. Todos como en un momento. Todos guiados por una mano que los detiene, para que el sol se vaya a descansar, hasta otro día en el que nos alumbre.
El mundo se para, se detiene, solo queda lugar para nuestros pensamientos, nuestros sueños y para el amor. Para el que nos da, para el que le damos, para el que deberíamos dar. Todo inmóvil mientras una joven tórtola, tranquila y rodeada de actividad humana, le despide alegre. Mañana será otro día, pero todo seguirá estando ahí, en nuestro interior.
jueves, 14 de octubre de 2010
Huelga francesa
Entrada muy breve. Solo quiero decir unas pocas palabras. ¡Olé! ¡Olé! ¡Olé! Los franceses se han propuesto parar la reforma que los hará trabajar durante dos años más (la edad de jubilación) y ahí están dando la cara ahora, antes de que se apruebe. Ya podríamos haber aprendido los españoles y no hacer la huelga con meses de retraso. Fin.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Estaba yo en Twitter, o Tuiter si lo españolizamos, diciendo que era hora de poner al pobre bloguito al día, que últimamente no le he podido prestar mucha atención. Así que tocaba plantearse algún tema y... ¡tachán! ¡Tuiter! Ese pajarito azulín que hace poco se dio un lavado de imagen que puede que no haya llegado aun a todos.
Pues sí, a esos 140 caracteres que todos hemos llegado a odiar le voy a regalar esta entrada. ¿Por qué? Porque Tuiter puede ser el desahogo que nunca tuviste. Como dijo una vez alguien una vez llamado lapitufina_ "twitter es la versión 2.0 del muro de los lamentos". Porque a ver, pongámonos en situación, el día anterior a un examen por la noche. Estás nervioso, porque o no has estudiado o dudas si te lo sabes, ¿y qué haces? Vas a Twitter.
Opción 1, te quejas, gritas, pataleas y te enfadas porque no te sabes nada, vas a suspender y deberías haber estudiado antes. Además, dirás que la próxima vez no te pasará, pero vuelves a lo mismo. Opción 2, la búsqueda de los expertos. "¿Hay algún filólogo hispano/inglés que...?" "¿Algún artista que me ayude con Van Gogh?" A veces hay suerte, otras no. Opción 3, empiezas a contarle a todo el mundo lo que tenías que estudiar. A ellos no les interesa una mierda la República de Weimar, pero tú se lo vas a contar como si fuera la última noticia.
Pues eso, Tuiter es ese que está para ti, a no ser que la Ballena se ponga celosa, cuando lo necesitas. Eso sí, que conste, lugar más divertido para averiguar locuras (¿¡Yoshi era mujer!?), spoilear de series (les digo yo que no hace falta que vea Glee que ya me lo han contado) o para criticar y ponerte al día sobre cualquier cosa (¿Recuerdan el Matrimonio Gay en Argentina?).
Pues para Twitter o Tuiter en sí y para todos los tuiteros, entre los que está alguien que pronto llegará a 100.000, que hemos hecho de Tuiter un lugar más bonito para vivir (?) está entradita. Sean buenos y tuiteen mucho.
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