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lunes, 16 de abril de 2012

Desconexión


Imagino que desaparezco. En comunicación, mi vida se parece a la que tenía mi bisabuelo a mi edad. No tengo internet, ni Twitter, ni whatsapp, ni tan siquiera un número de teléfono. Quizá tenga un portátil, para escribir, o usar el Excel. Irrelevante.

Ustedes no volverían nunca a saber nada de mí, y viceversa. Me pregunto cómo me sentiría. Tengo a personas a las que valoro muchísimo repartidas por el mundo, algunas a tan sólo unas paradas de metro, pero, de cualquier modo, les perdería a todos. Supongo que estaría sola. ¿Volvería? No lo sé.

¿Y si fuera al revés? Quizá mañana me despierte y ella, o ella, o él, o ellos, hayan desaparecido. Se habrían bajado de la nube. ¿Los iría a buscar? ¿Podría al menos desearles lo mejor? ¿Volvería a escuchar su voz alguna vez? Ojalá. Tampoco lo sé.

No sé qué pasaría si desapareciera, pero hoy, hoy que me planteo que quizá pase, quiero desearles a cada uno de ustedes lo mejor. Si desapareciera físicamente, si mañana me fuera a otro lugar, sería lo mismo que les desearía a mis personas físicas, que no reales. Eso lo somos todos.

Nos arriesgamos en la comunicación no física, nos arriesgamos a querernos y preocuparnos en la distancia, a aprender los unos de los otros. Pero, sobre todo, a poder elegir si queríamos hacerlo. Quizá me vaya yo, quizá tú, quizá todos, voluntariamente o no, para siempre o por alguna temporada, pero el recuerdo nunca se irá, porque lo bueno no se olvida.


domingo, 19 de diciembre de 2010

Ley Sinde

Páginas webs como Seriesyonkis, Películasyonkis, Cinetube, DivxOnline y muchas otras, han amanecido con sus pantallas en negro en protesta por la Ley Sinde. En su momento ya hablé de ello, pero hoy, como usuaria de estas webs, vuelvo a hacerlo.

Cada artista, cada persona involucrada en la creación de una canción, una serie o una película vive de los beneficios que éstas reportan. Además, siendo ellos los creadores, esperan recibir beneficios. Hasta aquí todo normal.Nadie, en ningún momento, ha intentado atacar esto. Somos muchos los que, aun descargando canciones, por poner un ejemplo, compramos discos de determinados grupos. También los hay que lo hacen vía internet, lo que importa: que pagan.

Desde hace años, la piratería va en aumento y, sin embargo, en ningún momento han desaparecido grupos o vemos menos discos en las tiendas. Sí es cierto, que ha disminuido su venta, pero... ¿han hecho algo? Todos sabemos que lo que cuesta hacer un CD no se corresponde con el precio que quieren que paguemos. Grabar una canción, no cuesta los millones que ganan por ella si todos la comprásemos en iTunes, por ejemplo.

Sí, ellos ponen unos precios con lo que se hacen millonarios. No se dan cuenta de que la afluencia a los conciertos o a los cines no ha disminuido, nos gusta ir. Pero intentamos ir solo a lo que de verdad queremos ver, a donde no creemos que perdamos el dinero. Mi madre iba al cine todos los fines de semana cuando tenía mi edad, yo no puedo permitirme eso. ¿Razón? ¡Te arruinas!

El tiempo que vivimos nos hace recortar en todo. Vacaciones, transporte, comida, ocio... Mientras el mundo se aprieta el cinturón para intentar salir adelante, ellos pretenden privarnos de la música y las películas por el beneficio de unos cuantos. Lo digo porque, si la ley se aprueba, y por mucho que me guste, el mundo no puede permitirse lo que tiene ahora gracias a Internet.

Pongamos que en un mes, vemos siete películas. Dos en el cine y cinco descargadas. Tras la ley, yo pasaría a ver dos películas. Claro, creen que obligándonos a ello conseguirán más, pero no se dan cuenta de que no podemos. Si por el precio de esas dos películas, pudiese ver cuatro, yo vería cuatro en el cine, pagando, pero no es así.

Cuando los discos o el cine tengan unos precios aceptables y racionales, donde todo aquel involucrado gane el suficiente dinero para vivir pero sin estafarnos, cuando esa gente deje de intentar hacerse rica mientras los demás tienen que hacer un esfuerzo, solo entonces, una Ley Sinde podría tener sentido, pero... ¿saben qué? No haría falta.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Twitter

Estaba yo en Twitter, o Tuiter si lo españolizamos, diciendo que era hora de poner al pobre bloguito al día, que últimamente no le he podido prestar mucha atención. Así que tocaba plantearse algún tema y... ¡tachán! ¡Tuiter! Ese pajarito azulín que hace poco se dio un lavado de imagen que puede que no haya llegado aun a todos.

Pues sí, a esos 140 caracteres que todos hemos llegado a odiar le voy a regalar esta entrada. ¿Por qué? Porque Tuiter puede ser el desahogo que nunca tuviste. Como dijo una vez alguien una vez llamado lapitufina_ "twitter es la versión 2.0 del muro de los lamentos". Porque a ver, pongámonos en situación, el día anterior a un examen por la noche. Estás nervioso, porque o no has estudiado o dudas si te lo sabes, ¿y qué haces? Vas a Twitter.

Opción 1, te quejas, gritas, pataleas y te enfadas porque no te sabes nada, vas a suspender y deberías haber estudiado antes. Además, dirás que la próxima vez no te pasará, pero vuelves a lo mismo. Opción 2, la búsqueda de los expertos. "¿Hay algún filólogo hispano/inglés que...?" "¿Algún artista que me ayude con Van Gogh?" A veces hay suerte, otras no. Opción 3, empiezas a contarle a todo el mundo lo que tenías que estudiar. A ellos no les interesa una mierda la República de Weimar, pero tú se lo vas a contar como si fuera la última noticia.

Pues eso, Tuiter es ese que está para ti, a no ser que la Ballena se ponga celosa, cuando lo necesitas. Eso sí, que conste, lugar más divertido para averiguar locuras (¿¡Yoshi era mujer!?), spoilear de series (les digo yo que no hace falta que vea Glee que ya me lo han contado) o para criticar y ponerte al día sobre cualquier cosa (¿Recuerdan el Matrimonio Gay en Argentina?).

Pues para Twitter o Tuiter en sí y para todos los tuiteros, entre los que está alguien que pronto llegará a 100.000, que hemos hecho de Tuiter un lugar más bonito para vivir (?) está entradita. Sean buenos y tuiteen mucho.

sábado, 5 de junio de 2010

Rutina

Paso mucho tiempo en el ordenador.  Quizá no sea con todos así, pero cuando yo abro mi ordenador tengo una rutina. Visito unas páginas, abro unas aplicaciones, siempre con el mismo orden, más o menos. Hoy vine a enseñar mis conductas con el PC.

1.- Google Chrome: para mí, el mejor buscador.
2.- Spotify: toda la música que quieras, a golpe de click.

Una vez tengo música puesta y el navegador abierto, este suele ser mi orden.

- Twitter: mi red social por excelencia. A veces me pregunto como pude sobrevivir sin el pajarraco.
- Gmail: el correo.
- HarryLatino: porque soy una friki y me gusta.
- Google Reader: para ver todos los blogs que sigo.
- Tuenti: siempre me declaré anti-tuenti, ahora que lo tengo, es útil para ver que hacen los demás.
- El País: periódico general. Hay que mantenerse al día.
- As: para ver que pasa en el mundo del deporte.
- Clarín: y también en Argentina.
FaceBook: FishVille me encanta. Tengo que darle de comer a los peces, ¿no?

Ese es mi orden. Si estoy buscando algo en concreto, pues cambia algo, pero no suele ser así. Quizá se pregunten donde quedó el msn, pero éste solo lo abro después de dar mi paseo habitual. Hay algo que me intriga. ¿Tienen los demás un orden?