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miércoles, 20 de junio de 2012
Bucle
Busco salir de esta monotonía. Me revuelvo y me muevo intentando llegar a vislumbrar la salida de este bucle infinito. La negatividad, el desamparo, la indiferencia, poco a poco intentan convertirse en los baobabs adultos de mi vida, mientras una creciente ilusión, esperanza y, sobre todo, motivación, luchan a diario por erradicarlos de mi inexistencia para, quizá, después de todo este tiempo, atreverme a decir que vivo. Sin mujeres burlándose de mi corazón, ni familia interponiéndose, sin caídas libres ni ascensos meteóricos, dentro la más profunda calma, me atrevo a decir que quizá estoy perdiendo el miedo. Es momento de aceptar el cambio, de ver la posibilidad entre lo imposible, de echarle ganas a la inexistencia para conseguir llegar a existir. Y, quién sabe, puede que sea la monotonía la que me esté dando la chispa para un día poder decir que vivo.
viernes, 1 de junio de 2012
Quiero querer
Sus palabras, su cuerpo, su voz, su sonrisa en mi corazón. Consigue que el sexo pase a un segundo plano, que el futuro gane en luz tan sólo con imaginarla conmigo, que sonría cada mañana pensando que quizá hoy sea el día. Y tengo miedo. De ese día. Del día en el que los sueños lleguen a desaparecer para ser realidad. O del día en el que todo deje de tener su razón de ser, el día en el que salga de mis sueños, aunque sólo sea un tiempo, para ser real. Para decir "sí" o "no" o que haya un "pero". Real.
Pero. No es para mí. Quizá ese día parezca lo contrario, pero sé que no es para mí. Que me autoengaño imaginando un futuro que mi cuerpo sabe que no es mío. Pero sigo levantándome soñando con que un día esté ahí, porque aunque se vaya, ahora mismo no es ella, es Ella, y quiero, cuando encuentre a mi futuro, decir que ella fue mi presente, porque mi corazón me lo pide.
Difícil es aceptar que no será mi futuro sino sólo mi presente.
Más difícil buscar el presente cuando crees conocer el futuro.
Magia que pese a Ella te quiera a ti.
viernes, 18 de mayo de 2012
Sueños
Por las mañanas, cuando la gaviota de turno la despierta, se da la vuelta para intentar seguir durmiendo. Da igual la hora que sea. Lo hace. Suena el despertador, pero tarda hasta 15 minutos en salir de la cama. Llega tarde. Con las prisas, y el desayuno a mediodía si hay suerte en la mano, sale corriendo al metro. Va a la universidad. Ahí estudia, aprende cosas, se relaciona con gente, se labra un futuro.
Yo suelo quedarme esperándola. Unos días, me voy a Argentina, con amigos, pareja y esas cosas. Otras veces me doy un saltito a Canarias, al mar y el monte, a la playa y los barrancos. Suelo tomarme un helado cuando voy. También hay veces en las que vuelvo al pasado de visita. Vuelvo a ser inocente y feliz, con ganas de jugar y no hacer más. Cuando voy al futuro es más divertido. Puedo inventarme nuevos modelos de coches, y ritmos de vida o trabajo, aunque mantengo el melocotonero. Hay inventos, diseño, trabajos apasionantes.
Por la noche nos volvemos a encontrar. Ella cree que hace la parte importante, que trae el pan a casa, esas cosas. Yo la miro con cariño, la quiero. Pero no tiene razón. Ella existe, pero sólo gracias a mí vive. Algún día se dará cuenta, yo seguiré estando aquí cada noche esperando ese momento.
viernes, 4 de mayo de 2012
Dolor voluntario
Intento escribir sobre ella. Las palabras se atragantan, las imágenes bailan, los sentimientos huyen despavoridos. Su cara y su cuerpo flotan otra vez ante mis ojos, su sonrisa me mira sin darme opción alguna a la resistencia, la idea de su piel me pierde en un mundo de colores, de sensaciones, en un universo lleno de ilusión y esperanza.
Me gustaría poder contarles cómo es, lo que me hace sentir, cómo me saca de una monotonía mental, cómo me maravilla cada segundo de vida. Sólo ella puede darme la opción de vivir la más asombrosa de las aventuras. Pero ni lo hace ni lo hará. Mientras mi corazón y mi mente se entregan ella, mientras nuestra unión se fortalece, mientras más nos acercamos, más nítido se vuelve todo...
Nunca.
domingo, 8 de abril de 2012
Infancia
Me pican los ojos. Como siempre que nos pegamos horas y horas jugando en la piscina. Y el mismo cansancio. Ese agotamiento de haber estado todo el día en la playa. También tengo ganas de fruta. De una macedonia como las de mi madre, con sus paraguayos, duraznos y todo tipo de frutas veraniegas. Me apetece una partida de parchís. Hacer equipo con mi abuelo, y que me llame "maleta", ver como a mi abuela siempre le sale un "4", menos cuando lo quiere, y que mi hermana nos coma tres fichas con una tirada. Y ver el Tour juntos, los últimos años de Indurain.
Me apetece pasear por San Andrés, y tomarnos un zumo al lado del mamotreto. Y comer quisquillas en Candelaria. Todavía recuerdo el nombre de cada uno de los 9 menceyes. Mi familia entraría en la Basílica, mi padre me llevaría a ver como rompen las olas. Yo no entro en Iglesias. Daremos un paseo por mi querido Monte de las Mercedes y, al bajar, compraremos de esos dulces que tanto nos gustan en mi familia.
Tengo ganas de pasear por Santa Cruz, de los algodones de azúcar, de caminar por la avenida de Anaga, e ir al chino con el padrino de mi madre. Me apetece visitar otra vez a las viejas de la familia, y que cuenten las mismas historias que cada año, que me digan "qué alta estás" y me pregunten si ya sé hablar alemán. Quiero ver a mis primos, y a los primos de ellos, y ver como nadan hasta la balsa, yo me quedo con mi abuela, que ellos son grandes. Y, cuando salen, comernos una de las meriendas geniales de mi abuela.
También de bajar a El Médano. Y comer pescadito frito en el restaurante de la esquina. Y pasear descalza por las calles comiéndome uno de esos helados de limón de la heladería de al lado del hotel. E ir al cine al aire libre, a comer pipas. Y que pongan las fotos de hace 50 años, ver como a mi madre le brillan los ojos viendo su infancia.
¡Y subir al Teide! Los lagartos comen el tomate de tu mano, pero a mí siempre me han dado un poco de miedo. Volver a escuchar la historia de Guayota, que habita en las entrañas de Las Cañadas del Teide, y que cuente como se formó la isla. Y cuando pasamos por la tarta, mi madre diría que está hecha de nosequé rocas y que es una construcción geológica de nosequé.
Quizá descubriera algún pueblo nuevo, por Fasnia o Güimar. O iríamos al norte, a Teno, o a Garachico. Puede que fuéramos a la pizzería del Puerto de la Cruz, o que acompañásemos a mi abuela a ver al Cristo de Tacoronte. Comeríamos perritos calientes y kebab en Casa Peter, aunque a mí sólo me gustan los perritos, que los kebab pican mucho.
Habré nacido en Gran Canaria, pero soy medio chicha, a mí que mis veranos en Tenerife no me los toque nadie, ni a mi familia. Cuando sea grande, no me iré a estudiar a España, no saben lo que tenemos aquí. Quizá me venga a vivir a Tenerife. Estudiaré biología en La Laguna, como todos. Sí...
sábado, 7 de abril de 2012
Aprendizaje
El septiembre pasado, cuando dejé la casa de mis padres y mi hogar en Canarias, me aventuré a una vida que no sabía que me iba a deparar. Cambié de ciudad, de continente, parcialmente de idioma, dejé todo lo que conocía atrás y empecé de cero. Casi de cero, en realidad, pero eso no es lo que importa.
Fue un cambio radical, y de él he aprendido muchísimas cosas en los últimos siete meses. Desde las cosas más simples como cocinar hasta otras como la soledad absoluta. Pero si hay algo que lo resume todo, algo que hace que todo lo malo pase a un segundo plano, es que he aprendido a apreciarme a mí misma, a saber que Yo sola puedo.
Tengo a mis amigos, los que están aquí y los que me acompañan en la distancia, ellos son mi apoyo. Como amigos los considero una parte indispensable de mi vida, pero no lo son por necesidad. Son mis amigos porque les quiero, porque confío en ellos, porque quiero que lo sean. Y es ese cambio, de tener a alguien por necesidad a tenerlo por voluntad, lo más grande que he aprendido en esta nueva etapa.
Así que ahora, que tengo más personas a mi lado que jamás antes, siento que soy más independiente y auto- suficiente que nunca. Soy mejor persona, más humana y más fuerte. Y, además, he recuperado mi curiosidad infinita, ¿qué será lo próximo? Prepárate, mundo, voy a comerte.
lunes, 19 de marzo de 2012
Heridas sangrantes
Dicen que el tiempo lo cura todo. Te das un golpe, te caes y te levantas. Física o mentalmente, el tiempo hace que se cure, con cicatriz o sin ella. Sólo hay un elemento del que no se puede prescindir: una herida que curar. Y la herida, esa herida que creemos que nos hacen, esa que sufrimos y nos tortura, la construimos nosotros mismos.
Sin embargo, que ese dolor sea una herida, es bueno. Todas se curan pues el tiempo hace maravillas. Cuando no dejamos que lo sea, cuando vivimos el dolor, lo hacemos parte de nosotros mismos, le dejamos que llegue a lo más profundo, a nuestras entrañas, nos cerramos el camino fácil, le damos la espalda a nuestro salvador tiempo. Aunque seguirá torturando.
Quizá, y tan sólo quizá, cuando te das cuenta de eso, es momento de dejar que aparezca la herida, terminar de caer para poder pensar en levantarte, y ponerla a sangrar. Dejar fluir la inocencia, las expectativas, el futuro. Vaciarnos. Escoger los más preciados recuerdos y guardarlos en el fondo del corazón. Y, la clave, dejarla sangrar.
Sin embargo, que ese dolor sea una herida, es bueno. Todas se curan pues el tiempo hace maravillas. Cuando no dejamos que lo sea, cuando vivimos el dolor, lo hacemos parte de nosotros mismos, le dejamos que llegue a lo más profundo, a nuestras entrañas, nos cerramos el camino fácil, le damos la espalda a nuestro salvador tiempo. Aunque seguirá torturando.
Quizá, y tan sólo quizá, cuando te das cuenta de eso, es momento de dejar que aparezca la herida, terminar de caer para poder pensar en levantarte, y ponerla a sangrar. Dejar fluir la inocencia, las expectativas, el futuro. Vaciarnos. Escoger los más preciados recuerdos y guardarlos en el fondo del corazón. Y, la clave, dejarla sangrar.
lunes, 5 de marzo de 2012
Con nombre y apellido de mujer
Creo que debería dejar de pensar en ti. Eres mi primera imagen por las mañanas y la última cuando cierro los ojos. Probablemente hasta sueñe contigo. O no. Mis sueños son muy extraños. Aunque tampoco lo son tanto, simplemente, son sueños.
Estoy como en una película, con un angelito y un diablo. Uno me dice que deje de pensar en ti, el otro que siga haciéndolo, no sé qué dice quién. Tengo miedo. De mi cerebro. De mi corazón. De mí. Algún día creceré. Quizá no sea cuestión de madurez, quizá simplemente soy así, quizá no.
Me da miedo quererte. Me da miedo haber escrito esa palabra. “Quererte”. Mi corazón está seguro, el resto de mí tiembla tan solo con la idea. ¿Es un sí? ¿Es un no? Estoy ciega. No pienso si es posible o no. Mentira. Sí lo pienso, pero no me importa. Cuando el corazón ve todo lo demás calla.
No necesito tenerte delante. Ni escucharte. Ni ser nadie. Algo dentro de mí te ve. ¿Lo verás tú también algún día? Grabaré estas palabras con tu nombre. Si en algún momento dejas de mirar para ver, te lo enseñaré. Mientras, la llave está en el fondo del mar.
jueves, 5 de enero de 2012
Aeropuertos
Los trenes siempre fueron el lugar donde los escritores recordaban. Un lugar mágico, ver como avanzas, como cambian los paisajes. Los genios de la literatura de los últimos siglos han visto en los trenes el motivo de la vida, avanzando y cambiando.
Me parece curioso como vemos el mundo por las ventanas de los vehículos. Te subes a un coche, conduce otro, y te ves mirando por la ventana, viendo otros coches, o paisajes, o el mar, y piensas. A mí me suele ocurrir que me pongo a pensar en el futuro, pero creo que a muchos lo que les viene a la mente es el pasado.
Aunque me pase en los coches como en ningún lado, o en los trenes cuando los cojo, las nuevas generaciones también tenemos otro vehículo que nos hace imaginar, los aviones. Soy una persona que vuela, más que la media, menos que un empresario, lo que tiene ser de una isla. Cuando estoy en las alturas, y veo como avanza España a mis pies, y luego África, y el inmenso océano, es mi lugar para pensar en el pasado. La vida que tuve y dejé atrás.
El momento del aterrizaje y despegue cambia. Cuando salgo de Barcelona, mi pensamiento siempre es: vuelvo a casa. Dejar atrás la península para volver a nuestro pequeño universo. Aterrizar en Canarias es decir: ya llegué, siento haberte dejado. Pero cuando me voy, las cosas cambian. Dejar Canarias, siempre un punto de "nos volveremos a ver, en cuanto pueda volveré contigo", pero también el sentimiento de volver a la vida que quiero vivir, volver a mi mundo, a donde estoy creciendo. Llegando, siempre veo la ciudad, y ahí pienso: ¿qué me vas a enseñar hasta que te vuelva a dejar, Barcelona? Y aterrizar es llegar a una aventura, a mi vida.
Son paranoias mías, es lo que pasa por mi mente. Pero me gusta, porque cada viaje que hago, cada vez que llego o me voy de un sitio, pienso en algo. Me hace sentir. No es lo mismo cuando estuve en Frankfurt que cuando estoy en Barajas, o cuando estuve en Heathrow. Pero recuerdo a la perfección lo que siento en los aeropuertos, son las puertas a algo nuevo, me gustan los aeropuertos.
Me parece curioso como vemos el mundo por las ventanas de los vehículos. Te subes a un coche, conduce otro, y te ves mirando por la ventana, viendo otros coches, o paisajes, o el mar, y piensas. A mí me suele ocurrir que me pongo a pensar en el futuro, pero creo que a muchos lo que les viene a la mente es el pasado.
Aunque me pase en los coches como en ningún lado, o en los trenes cuando los cojo, las nuevas generaciones también tenemos otro vehículo que nos hace imaginar, los aviones. Soy una persona que vuela, más que la media, menos que un empresario, lo que tiene ser de una isla. Cuando estoy en las alturas, y veo como avanza España a mis pies, y luego África, y el inmenso océano, es mi lugar para pensar en el pasado. La vida que tuve y dejé atrás.
El momento del aterrizaje y despegue cambia. Cuando salgo de Barcelona, mi pensamiento siempre es: vuelvo a casa. Dejar atrás la península para volver a nuestro pequeño universo. Aterrizar en Canarias es decir: ya llegué, siento haberte dejado. Pero cuando me voy, las cosas cambian. Dejar Canarias, siempre un punto de "nos volveremos a ver, en cuanto pueda volveré contigo", pero también el sentimiento de volver a la vida que quiero vivir, volver a mi mundo, a donde estoy creciendo. Llegando, siempre veo la ciudad, y ahí pienso: ¿qué me vas a enseñar hasta que te vuelva a dejar, Barcelona? Y aterrizar es llegar a una aventura, a mi vida.
Son paranoias mías, es lo que pasa por mi mente. Pero me gusta, porque cada viaje que hago, cada vez que llego o me voy de un sitio, pienso en algo. Me hace sentir. No es lo mismo cuando estuve en Frankfurt que cuando estoy en Barajas, o cuando estuve en Heathrow. Pero recuerdo a la perfección lo que siento en los aeropuertos, son las puertas a algo nuevo, me gustan los aeropuertos.
sábado, 31 de diciembre de 2011
2011
Sobre 2010 solo escribí unas pocas palabras. ¡Dije que había sido uno de los mejores años de mi vida! No voy a decir que hasta ese momento lo fuera. Pero como cambian las cosas. Después de esto, entenderán que 2011 ha sido más maravilloso aun.
Los viajes que hice en 2010 me ayudaron a ver el mundo, lo grande es, lo mucho que no conocemos. En consecuencia, también conocí un puñado de gente, pero de esos días ya no me queda nadie. En lo personal, el 2010 fue el momento para empezar a abrir los ojos. Tú me abriste y me enseñaste a hablar y confiar, sé que sin ti nada habría salido como salió en este año que termina. Así que gracias.
Me voy por los laureles. Así que voy a hablar de los tres motivos de mi 2011.
Mi familia. Me sinceré con ellos y salí del armario. No sé si lo aceptaron o no, siempre pensé que no del todo. Luego los perdí más que nunca. Casi al final del año intenté recuperarles. Hoy como último día solo quiero alejarme de ellos.
Barcelona. Dejé mi tierra natal, Canarias, para irme a estudiar a 'la ciudad de mis sueños'. Nuevos amigos, nuevo idioma, vivir sola, alejarme de todo lo conocido. Momentos en los que me arrepentí, momentos en los que me doy cuenta de que estoy empezando a vivir mi verdadera vida. Estoy empezando a construir mi nuevo hogar.
Tú. Siempre hay una persona importante en nuestros años. Este sin duda te pertenece. Amor, confianza, complicidad, alegría, riesgos, miedos, risas, dudas... eres la primera persona que llega así a mí, y sé que no podría haber sido nadie mejor que tú. Mi primer amor. Sí, escribo de ti en público, pero quiero que todos sepan lo que sentí. Y se terminó, pero no te perdí. Así que la vida aun es bella.
Podría contarles muchas cosas más de este año. Madrid, Valencia y Barcelona. Cambios inesperados en los estudios que sé que me han salvado de un futuro algo negro. Motivaciones y retos. Confianza. Compromiso e interés en lo común. Cambios. He crecido un poco, pero sigo teniendo ese niño interior en mí, ojalá no se vaya nunca.
Despido el año pensando en la gente que me acompañó, deseando que sigan conmigo en este 2012. Pero, como no, también con una parte de mí pensando en algunas nuevas a las que quiero conocer y, ojalá, ganarlas en mi vida. Todo en la vida es renovación, pero lucharé por mantener lo bueno.
Cada año es un mundo, y empiezo a darme cuenta que hace muy poco que empecé a vivir, me falta mucho. Lo que más me gusta de cambiar de año, es mirar hacia atrás, y pensar en lo que hice bien y en lo que no. En lo que quiero mantener, lo que quiero cambiar.
Espero que hayan tenido todos un gran año, quién sabe que pasará en 2013 o 2014, ahora a centrarse en el maravilloso año que viene. En mi mente es, mantener el cambio, adaptación, y por qué no, un poco de emoción.
Gracias por todo 2011, y feliz 2012
Los viajes que hice en 2010 me ayudaron a ver el mundo, lo grande es, lo mucho que no conocemos. En consecuencia, también conocí un puñado de gente, pero de esos días ya no me queda nadie. En lo personal, el 2010 fue el momento para empezar a abrir los ojos. Tú me abriste y me enseñaste a hablar y confiar, sé que sin ti nada habría salido como salió en este año que termina. Así que gracias.
Me voy por los laureles. Así que voy a hablar de los tres motivos de mi 2011.
Mi familia. Me sinceré con ellos y salí del armario. No sé si lo aceptaron o no, siempre pensé que no del todo. Luego los perdí más que nunca. Casi al final del año intenté recuperarles. Hoy como último día solo quiero alejarme de ellos.
Barcelona. Dejé mi tierra natal, Canarias, para irme a estudiar a 'la ciudad de mis sueños'. Nuevos amigos, nuevo idioma, vivir sola, alejarme de todo lo conocido. Momentos en los que me arrepentí, momentos en los que me doy cuenta de que estoy empezando a vivir mi verdadera vida. Estoy empezando a construir mi nuevo hogar.
Tú. Siempre hay una persona importante en nuestros años. Este sin duda te pertenece. Amor, confianza, complicidad, alegría, riesgos, miedos, risas, dudas... eres la primera persona que llega así a mí, y sé que no podría haber sido nadie mejor que tú. Mi primer amor. Sí, escribo de ti en público, pero quiero que todos sepan lo que sentí. Y se terminó, pero no te perdí. Así que la vida aun es bella.
Podría contarles muchas cosas más de este año. Madrid, Valencia y Barcelona. Cambios inesperados en los estudios que sé que me han salvado de un futuro algo negro. Motivaciones y retos. Confianza. Compromiso e interés en lo común. Cambios. He crecido un poco, pero sigo teniendo ese niño interior en mí, ojalá no se vaya nunca.
Despido el año pensando en la gente que me acompañó, deseando que sigan conmigo en este 2012. Pero, como no, también con una parte de mí pensando en algunas nuevas a las que quiero conocer y, ojalá, ganarlas en mi vida. Todo en la vida es renovación, pero lucharé por mantener lo bueno.
Cada año es un mundo, y empiezo a darme cuenta que hace muy poco que empecé a vivir, me falta mucho. Lo que más me gusta de cambiar de año, es mirar hacia atrás, y pensar en lo que hice bien y en lo que no. En lo que quiero mantener, lo que quiero cambiar.
Espero que hayan tenido todos un gran año, quién sabe que pasará en 2013 o 2014, ahora a centrarse en el maravilloso año que viene. En mi mente es, mantener el cambio, adaptación, y por qué no, un poco de emoción.
Gracias por todo 2011, y feliz 2012
domingo, 25 de diciembre de 2011
Navidad
No juego El Gordo.
Soy republicana, a la mierda el discurso del rey.
No me gustan el 80% de los turrones.
Ni el marisco.
No hago inocentadas.
Papá Noel era verde.
Nunca he tenido 'propósitos de Año Nuevo'.
Tú que me alegraste el último no estás.
Ramón García nunca me ha dado las campanadas.
No sé decir 'Me gusta' a un regalo que no.
Soy incapaz de aguantar a mi familia.
Ni a las comidas familiares.
Ni a sus preguntas.
No sé sonreír cuando me preguntan si tengo novio.
No me gusta ir de compras.
Ni regalar o que me regalen.
Me gustaría que mi última comida del año fuese pizza.
Y pasar el último rato en la cama.
No puedo con las pinturas, los vestidos y los tacones.
No me gusta el cava.
Odio la Navidad.
Soy republicana, a la mierda el discurso del rey.
No me gustan el 80% de los turrones.
Ni el marisco.
No hago inocentadas.
Papá Noel era verde.
Nunca he tenido 'propósitos de Año Nuevo'.
Tú que me alegraste el último no estás.
Ramón García nunca me ha dado las campanadas.
No sé decir 'Me gusta' a un regalo que no.
Soy incapaz de aguantar a mi familia.
Ni a las comidas familiares.
Ni a sus preguntas.
No sé sonreír cuando me preguntan si tengo novio.
No me gusta ir de compras.
Ni regalar o que me regalen.
Me gustaría que mi última comida del año fuese pizza.
Y pasar el último rato en la cama.
No puedo con las pinturas, los vestidos y los tacones.
No me gusta el cava.
Odio la Navidad.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Presente
La última entrada que puse era de nostalgia, una imagen de mi playa de las Canteras. Hoy vengo con una imagen de Barcelona, de mi presente. Pienso en el tiempo, miro dónde estoy hoy y me pregunto: ¿estaré aquí dentro de un año? Hay que pensar en el futuro, pero nunca debemos olvidar el presente.
Esta entrada es para mi presente. Para ese presente que nadie sabe cuánto durará.
lunes, 24 de octubre de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Cambios
Estamos ya en verano y llevo ya un mes de vacaciones. Este septiembre mi vida promete cambios, entraré la universidad, aunque no sé qué haré (malditas notas), en principio me iré de casa, cambiaré de ciudad, conoceré gente nuevo... podríamos decir que va a ser un cambio radical.
Igual que mi vida va a cambiar, he pensado en darle un nuevo enfoque al blog. Durante los... más de dos años de andadura de este blog, ha pasado por muchas fases. Momentos más pesimistas, temporada de críticas a todo el mundo e inconformismo, momentos más despreocupados, varias actualizaciones semanales hasta solo un par mensualmente, de todo.
Así que lo que decía, que de la misma manera que va a cambiar mi vida, tengo pensados cambios. Diseño, categorías/temática, frecuencia... ya iremos viendo en los próximos dos meses que tengo para planear el nuevo curso. Por cierto, este año no cerramos por vacaciones. Pasen todos un feliz verano.
PD: Se aceptan sugerencias de todo tipo.
PD: Se aceptan sugerencias de todo tipo.
martes, 1 de marzo de 2011
Diario
Hoy he estado viendo un monólogo de Anabel Alonso, cuyo título reza "Diario de un adolescente". Llegué a la mayoría de edad hace más de un mes y, debo decir, que nunca he tenido un diario. Soy inconstante, eso es una realidad.
Recuerdo los últimos cursos de primaria, recién cambiada yo al que aun es mi colegio, que nos mandaron esa "tarea de vacaciones". Fue en verano. Dos meses donde la gente suele hacer muchísimas cosas, generalmente viajes. Mis veranos eran rutina, soy del extraño grupo que quería que fuese Septiembre una semana después de que empezasen las vacaciones.
Así que ahí estaba yo, con un diario que escribir y nada que contar. Esa es la segunda tarea de la que soy consciente que no hice. Lo intenté, eso que no se dude. Pero cuando día tras día parece que vives la "vida del bebé" (comer y dormir) es complicado tener algo que contar. Me ha venido a la mente un episodio de Rolie Polie Olie (no sé si soy la única que vio esa serie entera varias veces), cuando Olie tiene que escribir un diario y se inventa aventuras con su desayuno y similares. Sí, él tampoco sabía que contar.
Me gustaría escribir un diario. Dentro de 20 años no me acordaré de como veía yo el mundo ahora. Ya he dejado 18 años en el olvido, 18 años de emociones, sentimientos e ideas que nunca podré recordar. Es algo que me deja algo melancólica, pero al menos puedo decir que he vivido. Nunca recordaré los detalles y, dentro de 100 años, nadie encontrará esos libros y sabrá como se vivía a inicios del siglo XXI.
Espero que haya alguien que tenga un diario físico, de esos de papel y tinta, porque en Internet o en el ordenador las nuevas generaciones tenemos mucho, pero nunca se sabe si desaparecerá. Más complicado sería que dejásemos de saber leer o escribir. Así que solo puedo confiar en que alguien plasme a nuestra generación en un papel eterno, yo no lo estoy haciendo.
Recuerdo los últimos cursos de primaria, recién cambiada yo al que aun es mi colegio, que nos mandaron esa "tarea de vacaciones". Fue en verano. Dos meses donde la gente suele hacer muchísimas cosas, generalmente viajes. Mis veranos eran rutina, soy del extraño grupo que quería que fuese Septiembre una semana después de que empezasen las vacaciones.
Así que ahí estaba yo, con un diario que escribir y nada que contar. Esa es la segunda tarea de la que soy consciente que no hice. Lo intenté, eso que no se dude. Pero cuando día tras día parece que vives la "vida del bebé" (comer y dormir) es complicado tener algo que contar. Me ha venido a la mente un episodio de Rolie Polie Olie (no sé si soy la única que vio esa serie entera varias veces), cuando Olie tiene que escribir un diario y se inventa aventuras con su desayuno y similares. Sí, él tampoco sabía que contar.
Me gustaría escribir un diario. Dentro de 20 años no me acordaré de como veía yo el mundo ahora. Ya he dejado 18 años en el olvido, 18 años de emociones, sentimientos e ideas que nunca podré recordar. Es algo que me deja algo melancólica, pero al menos puedo decir que he vivido. Nunca recordaré los detalles y, dentro de 100 años, nadie encontrará esos libros y sabrá como se vivía a inicios del siglo XXI.
Espero que haya alguien que tenga un diario físico, de esos de papel y tinta, porque en Internet o en el ordenador las nuevas generaciones tenemos mucho, pero nunca se sabe si desaparecerá. Más complicado sería que dejásemos de saber leer o escribir. Así que solo puedo confiar en que alguien plasme a nuestra generación en un papel eterno, yo no lo estoy haciendo.
domingo, 16 de enero de 2011
Inicio del fin
Igual que lo he llamado "Inicio del fin" pudiera haberlo llamado "Fin del inicio". Mañana es mi cumpleaños. Cierro la minoría de edad y doy la bienvenida a la mayoría. Sin embargo, ya no volveré a cambiar de edad nunca. Seré una adulta durante el resto de mis días, hasta mi fin. De ahí que cogiese esta versión del título.
Hay gente que se alegra por cumplir año, yo no. Hay quienes solo se alegran de cumplir los 18 y tener los privilegios que esto conlleva, tampoco. Simplemente, es un año más. No creo que mañana vaya a ser distinta de lo que soy ahora, ni más responsable, ni más madura, ni más feliz.
Tengo que reconocer que he cambiado durante estos 18 años de vida, bueno, aun 17. He sido bebé, niña, adolescente y... yo. Sé que me gusta, que no. Sé que hay millones de cosas que no sé ni sabré, y otras tantas que nunca llegaré a conocer. He cometido errores, cometo errores y los seguiré cometiendo. No creo que cambie mucho de mi vida mañana. Sin embargo, me alegro de dos cosas.
a) Ya podré conducir, aunque antes necesito el carné.
b) En mayo votaré en las elecciones.
Pues mañana es mi cumpleaños. Y, aunque dentro de diez años me pueda arrepentir, sé que quiero en mi vida.
Hay gente que se alegra por cumplir año, yo no. Hay quienes solo se alegran de cumplir los 18 y tener los privilegios que esto conlleva, tampoco. Simplemente, es un año más. No creo que mañana vaya a ser distinta de lo que soy ahora, ni más responsable, ni más madura, ni más feliz.
Tengo que reconocer que he cambiado durante estos 18 años de vida, bueno, aun 17. He sido bebé, niña, adolescente y... yo. Sé que me gusta, que no. Sé que hay millones de cosas que no sé ni sabré, y otras tantas que nunca llegaré a conocer. He cometido errores, cometo errores y los seguiré cometiendo. No creo que cambie mucho de mi vida mañana. Sin embargo, me alegro de dos cosas.
a) Ya podré conducir, aunque antes necesito el carné.
b) En mayo votaré en las elecciones.
Pues mañana es mi cumpleaños. Y, aunque dentro de diez años me pueda arrepentir, sé que quiero en mi vida.
lunes, 3 de enero de 2011
2010
Acabamos de terminar un año, el 2010, y yo he evitado escribir una entrada al respecto. He pasado las Navidades en Madrid, así que he pasado el rato paseando, de compras y por ahí, luego no he tenido mucho tiempo como para escribir. Pero ahora ha llegado el 2011 y... tocaba hacerlo.
El 2010 lo recuerdo como un buen año. Es más, diría que ha sido de los mejores de mi vida. Por eso, he evitado pensar qué he hecho o qué he dejado de hacer. Sé que he viajado, conocido gente, descubierto cosas de mí que no sabía ni que existían... pero he preferido no profundizar más. Me quedo con ese ideal que tengo del 2010.
Mi 2011 van a ser cambios. Quiera yo o no, así será. Seré mayor de edad, terminaré el instituto y se abrirán las puertas de la universidad, probablemente esto implique un cambio de ciudad y con ello de amigos, de rutina, y también de mí. Dejaré a mi familia y mi vida actual atrás y me enfrentaré a algo nuevo. Emocionalmente tengo muy claro que cambiaré, pero prefiero no pensar el por qué, solo sé que me toca.
2010, tú fuiste muy grande, 2011, ¿tú cómo quieres ser?
El 2010 lo recuerdo como un buen año. Es más, diría que ha sido de los mejores de mi vida. Por eso, he evitado pensar qué he hecho o qué he dejado de hacer. Sé que he viajado, conocido gente, descubierto cosas de mí que no sabía ni que existían... pero he preferido no profundizar más. Me quedo con ese ideal que tengo del 2010.
Mi 2011 van a ser cambios. Quiera yo o no, así será. Seré mayor de edad, terminaré el instituto y se abrirán las puertas de la universidad, probablemente esto implique un cambio de ciudad y con ello de amigos, de rutina, y también de mí. Dejaré a mi familia y mi vida actual atrás y me enfrentaré a algo nuevo. Emocionalmente tengo muy claro que cambiaré, pero prefiero no pensar el por qué, solo sé que me toca.
2010, tú fuiste muy grande, 2011, ¿tú cómo quieres ser?
jueves, 17 de junio de 2010
Fin de curso
Debo reconocer que no soy de hacer balances cuando algo termina, supongo que nunca podemos llegar a ser del todo objetivos. Esta vez, sin embargo, mi profesora de filosofía me ha hecho pensar y reflexionar, por dos cosas que me ha dicho.
La primera es que para ella es un placer tenerme como alumna. No creo que estuviese mintiendo, pareció bastante sincera y creo que me ha llegado bastante. Me comentó que siempre estaba ahí, creo que se refería a mi mente, y que era una de las personas críticas, con una opinión y capaz de argumentar todo lo que creo.
La segunda cosa que me dijo también me llamó la atención, me dijo que escribía distinto a muchas de las otras personas de mi clase. No es solo teórico, si no que también pongo al de mí en todo lo que escribo.
No sé muy bien porque se los digo, ni sé hasta que punto debo de darle vueltas o fue sincera, pero sé que por unos momentos me hizo sentir alguien. No era unas letras más de una lista, sino una persona. Lo que sí que sé, es que en esos momentos solo pude pensar que quizá mis profesores me conozcan mejor que mi propia familia. Qué triste.
La primera es que para ella es un placer tenerme como alumna. No creo que estuviese mintiendo, pareció bastante sincera y creo que me ha llegado bastante. Me comentó que siempre estaba ahí, creo que se refería a mi mente, y que era una de las personas críticas, con una opinión y capaz de argumentar todo lo que creo.
La segunda cosa que me dijo también me llamó la atención, me dijo que escribía distinto a muchas de las otras personas de mi clase. No es solo teórico, si no que también pongo al de mí en todo lo que escribo.
No sé muy bien porque se los digo, ni sé hasta que punto debo de darle vueltas o fue sincera, pero sé que por unos momentos me hizo sentir alguien. No era unas letras más de una lista, sino una persona. Lo que sí que sé, es que en esos momentos solo pude pensar que quizá mis profesores me conozcan mejor que mi propia familia. Qué triste.
viernes, 28 de mayo de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
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